Que es el resentimiento y como podemos sanarlo

Compilado y editado de los trabajos del Dr. Hora

Por Nancy Rosanoff

Cada vez que culpamos a alguien por algo, estamos enfadados y resentidos, y deseamos castigar, vengarnos o lastimar a alguien; sin embargo, al final, solo terminamos haciéndonos daño a nosotros mismos. Si dejamos de culpar, no solamente perdonaremos, sino que aliviaremos la presión bajo la cual estamos viviendo. Guardar rencor es una condición mental muy agobiante.

Cualquier cosa que amenace con privarnos o invalidar lo que tanto deseamos, provocará miedo y resentimiento. Cuanto más nos empeñemos en desear algo, más vulnerables e inseguros estaremos en la vida, y más  dados a la ansiedad, el resentimiento, la frustración e incluso el odio. Por eso, el Maestro Zen dice: “Por encima de todo, no desear nada”. En nuestro idioma [Metapsiquiatría] este dicho se traduce como “Aprecia/desea solo a Dios”, porque “nada” es un Dios Budista. En otras palabras, Dios no es objeto, y la naturaleza de Buda es amor, belleza, inteligencia, armonía, paz, serenidad, seguridad, alegría, salud, libertad, perfección. Así, la puerta del Paraíso está en no desear nada.

Si estamos cargados de resentimientos amargos hacia nuestros padres, o hacia personas del pasado, y estamos muy enfadados, porque no sabemos qué hacer con ese sentimiento, estaremos abriendo la puerta a que cualquiera abuse  de nosotros, esto pasa porque tenemos el deseo de expresar algo de  rabia. No es más que una  excusa. Este proceso se llama  transferencia.

Sin embargo, cuando iniciamos el proceso del perdón, de repente personas que no hemos visto en años pueden comenzar a aparecer, llamarnos o querer vernos. Vienen para ser amados y vienen para ser perdonados sin que sean necesariamente conscientes de ello. Aún, pueden venir a nosotros en nuestros sueños. Este proceso nos sanará y nos liberará para seguir creciendo.

Del resentimiento al Perdon (nueva ed) (Bolsillo)

Todos queremos ser felices. Pero el principal obstáculo suele ser el resentimiento: en el tono crítico de las conversaciones, en los enfados y frustraciones, en los distanciamientos y divisiones en la familia, el fracaso matrimonial, el afán de venganza e incluso en las pugnas entre naciones. Desde un fino análisis psicológico, este libro afronta el problema y ofrece soluciones para resolverlo. El perdón está, sin duda, en la raíz de todos los remedios. Es difícil practicarlo, pero cuando se logra contribuye en gran medida a la propia felicidad.

Relaciones y resentimiento

El modo predominante en las relaciones amorosas es el de la objetivación. Tendemos a convertir a nuestro prójimo en un “eso”. ¿Y qué sucede cuando nos tratamos unos a otros como objetos? Nos volvemos manipuladores. Ser manipulado no es una experiencia agradable; es deshumanizante, humillante, incluso exasperante. Las hostilidades, los resentimientos y las luchas que observamos en la vida cotidiana tienen mucho que ver con un enfoque erróneo de nuestro prójimo: cuando lo vemos, lo manipulamos y lo tratamos como si fuera un objeto. Si son objetos, como lo es, por ejemplo, una silla, pueden empujarse, patearse e incluso romperse.

Sin ser un acto de conciencia, las personas son llevadas a creer que, por ejemplo, un ser querido es un objeto para nuestra gratificación personal, y si amamos a alguien, tenemos derecho a utilizar a esa persona para sentirnos bien. El problema está en amar a tu prójimo como si fuera un objeto. Esto es de lo que se trata.

Un ejemplo extremo es la violación, que podría considerarse un caso extremo de amor objetal. Combinado con el asesinato, llevaría a la teoría de las relaciones de objeto a su último punto de absurdez al convertir un «objeto» animado en un objeto inanimado. Si nuestras suposiciones sobre la vida se basaran en tales teorías, el resultado sería realmente desastroso.

Perdonar rencores y viejos resentimientos

Ahora, nos podríamos preguntar: ¿Cuál es el sentido de aferrarse a los resentimientos durante tanto tiempo? A veces nuestro rencor es tan grande que tenemos miedo que nos destruya y así es como desarrollamos compulsiones. Este tipo de compulsividad es un encubrimiento o fachada de un recuerdo emergente o amenazante, o de una emoción prohibida. Cada vez que somos compulsivos con algo, ya sea con el trabajo o con el afecto, o incluso con la colección de objetos, es importante entender que se trata de un encubrimiento de recuerdos indeseables.

¿Cuál es la diferencia entre la bondad compulsiva y el amor? El amor es «dejar ser».  El dejar ser es reverente a la vida. La bondad compulsiva se basa en el miedo a tomar conciencia del propio odio a alguien. La evangelización compulsiva o el proselitismo se basan en el temor de tomar conciencia de las propias tendencias y deseos pecaminosos.

Ahora bien, ¿cómo podemos dejar de culpar si tenemos ganas de culpar?

Si alguien actúa injuriosamente o indebidamente hacia nosotros, debemos de entender que no es nada más que la ignorancia la que está controlando su pensamiento y comportamiento. De esta manera, somos víctimas de la ignorancia más que de un individuo malévolo.

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Esto solo es posible si entendemos que al perdonar a las personas, no les estamos haciendo un favor; nos estamos haciendo un favor a nosotros mismos. Nos hacemos daño a nosotros mismos al guardar rencor, y esa no es una manera de vivir. Tenemos que perdonar infinitamente, continuamente. Tenemos que perdonar a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos, al igual que también tenemos que de perdonar a nuestros enemigos. Mientras odiemos a alguien y le guardemos rencor, no podremos ser seres espirituales conscientes, porque un ser espiritual es una manifestación de Amor y la inteligencia divina. Ahora bien, ¿no es esta una demanda absurda? Únicamente es absurdo si no entendemos a qué conduce todo el proceso del perdón. Nos lleva a la forma más alta de amor.

A medida que continuamos perdonando, somos más y más conscientes de la paz, una seguridad, la gratitud y el amor y así somos sanados. Al perdonar, descubrimos la Compasión, que es el don más grande de Dios y asi somos capaces de amar a aquellos a quienes creíamos odiar, resentir o guardar rencor. Incluso podemos amar a nuestros enemigos, porque la compasión es: la comprensión de la falta de comprensión.

Alguien comentó que parece más difícil perdonar a los que amamos que perdonar a nuestros enemigos. Para ello, es imprescindible ver que aquellos que amamos y aquellos que odiamos a veces están conectados.

Si no hemos aprendido a perdonar, entonces los pensamientos maliciosos y de ira sobre alguien pueden manifestarse en forma de una enfermedad física. En este caso, puede resultar aún más difícil tomar conciencia de nuestros resentimientos. Los síntomas y las enfermedades físicas son pensamientos que se manifiestan en el cuerpo porque son demasiado espantosos para enfrentarlos en la conciencia. En esencia, estos síntomas y enfermedades son una transmutación de energía, en una forma que parece aceptable en la sociedad. Cualquier cosa que tengamos miedo de enfrentar en la conciencia tendrá que encontrar una manera de expresarse, ya sea en el cuerpo, en el comportamiento, en  circunstancias de la vida o en las experiencias. Esta es una indicación de que todo lo que se reprime tiene tendencia a manifestarse de una manera u otra. Nuestra mejor protección es aprender el arte del perdón.

Diálogo sobre la curación del resentimiento

El siguiente es un diálogo entre la Dra. Hora y un estudiante que pregunta sobre la sanación del resentimiento. Comienza a discutir el proceso de sanación a través de la comprensión del significado o el pensamiento que se está expresando en forma de, en este caso, disfrutar sintiéndose resentido.

 

Pregunta: Durante los últimos días he sido consciente de una tendencia tenua al resentimiento, y debo admitir que lo estoy disfrutando en secreto. Me pregunto, ¿a qué puede conducir esta idea?

Dr. Hora: ¿Cuál es la diferencia entre disfrutar estar resentido y disfrutar rascarse una picazón?

Comentario: No hay diferencia.

Dra. Hora: Si tenemos comezón, se siente bien rascarse.

Comentario: Esa es la forma más rápida de deshacerse de él.

Dr. Hora: Entiendo que la ciudad de Nueva York se metió en un lío financiero al aplicar soluciones a corto plazo a problemas a largo plazo. Cuando estamos solucionando un picor rascándolo, estamos haciendo lo mismo.

Comentario: La solución a corto plazo para el resentimiento es desahogar nuestros sentimientos.

Dra. Hora: Había un famoso psiquiatra en Nueva York que aconsejaba a sus pacientes tener un saco de boxeo en su apartamento y expresar diariamente su enfado con la ayuda de este implemento. ¿Cuál es la solución a estos problemas? ¿Disfrutando del rencor, rascándonos los picores?

Pregunta: ¿Usted dice que debemos ignorar la picazón?

Dra. Hora: No hay ni que rascarse ni no rascarse. ¿Se puede hacer eso? Cuando nos rascamos, estamos involucrados con la picazón. Cuando nos abstenemos de rascarnos, también estamos involucrados con la picazón. Tenemos que volcar nuestra atención para estar involucrados con algo más. ¿En qué nos podríamos involucrar para no rascar ni no rascar? La mejor solución es involucrarse con los pensamientos, acerca  de significado del picazón. No importa si pica o no, pero ¿cuál es el significado de este fenómeno? ¿Qué está tratando de decir? La picazón no es solo una experiencia, es un fenómeno. Un fenómeno es un pensamiento, una idea. Nunca es el cuerpo el que pica. Un cuerpo con picazón o una persona resentida es un pensamiento. ¿Qué tipo de pensamiento es? Es un pensamiento sobre algo que debería ser o no debería ser. Si estamos más interesados en llegar a ver el pensamiento que se manifiesta en este fenómeno, seremos recompensados ​​con un descubrimiento repentino del pensamiento que se manifiesta en el picazón o en el resentimiento y en ese momento desaparece el picor, o se desvanece el resentimiento. Solo entonces podemos  preguntar: “¿Pero qué es lo que realmente es?”

Pregunta: ¿El picor y el resentimiento desaparecen con sólo comprender el pensamiento que se manifiesta?

Dr. Hora: Sí, porque hemos traducido el fenómeno en su pensamiento constituyente, la idea primordial.

Comentario: Eso significa que ya no hay necesidad de que el fenómeno llame la atención al pensamiento.

Dr. Hora: Cuando hacemos la pregunta: “¿Cuál es el significado de lo que parece ser?” estamos buscando el pensamiento detrás del fenómeno. En otras palabras, estamos convirtiendo el síntoma en el pensamiento.

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